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VIAJE A BELÍN Y PRAGA. 2º de BACHILLERATO. Diario de un viaje

 
Día 28 de febrero de 2011

ÚLTIMA CRÓNICA. EL REGRESO

Málaga, 28 de febrero de 2011

Crónica de nuestro enviado especial

Antonio Calero

28 de febrero. Son las 9.05 pm y el vuelo IB 0217 toma tierra en el aeropuerto “Pablo Picasso” de Málaga. 34 alumnos y 3 profesores del IES “Puerto de la Torre” están entre los pasajeros que abarrotan el avión.


Sobre las 9.40, y tras recoger las maletas, el grupo va disolviéndose en compañía de los familiares que han venido a esperarlos. Es el final de un viaje que empezó en las primeras horas del día 22 y que ahora acaba, por lo menos en la opinión de este humilde cronista, de manera feliz.


El paso del tiempo irá cribando los recuerdos. El frío de Berlín pero también la Puerta de Brandemburgo, que no debe impresionar menos que la que tenga el cielo (cualquier cielo de cualquier religión, incluso la de aquellas que ubican su paraíso en este mundo). O el Templo de Zeus con el que recibe al visitante el Museo de Pérgamo y que dejó boquiabiertos a algunos de nuestros alumnos (no sólo a los que a priori podían ser más sensibles al arte griego).


La mayoría de las experiencias han sido compartidas por todos. Este cronista se lo pasó bien en Dresden, viendo a los chicos deslizarse por la superficie helada del foso de una fortaleza con la que nos topamos al bajar del autobús: aunque hubo algún culazo sin consecuencias, las caras de felicidad y sorpresa mostraban el lado más infantil de nuestros viajeros.


Pero también hubo algunas más exclusivas. Las circunstancias quisieron que cinco de nosotros pudieran disfrutar del Puente de Carlos, en Praga, sólo para ellos (sí, solo para ellos cinco, habría que insistir para los incrédulos). Era la última noche y habíamos decidido ir todos a la discoteca. La hora de recogida eran las 4 am pero a las 3  los cinco se habían cansado de música atronadora y luces intermitentes. Su decisión de salir a tomar un poco de aire fue recompensada con creces: el cercano puente los acogió envuelto en una ligera niebla que salía del río. Bien abrigados pero dejando ver en miradas y comentarios que se sentían afortunados, lo recorrieron hasta el final haciendo frecuentes paradas para disfrutar de la ciudad iluminada. Sólo volvieron, y no sin pesar, cuando alguien avisó de que era hora de regresar.


Cuando se viaja con chicos que están en los siempre resbaladizos límites de la mayoría de edad, cuando se acepta la responsabilidad de una aventura que incluye traslados en avión, estancia en el extranjero, otros idiomas y un entorno en general desconocido, hay que estar dispuestos a encarar las adversidades, a minimizar los problemas de intendencia y a aceptar los incidentes con el mejor ánimo. Pero las dificultades sólo se convierten en problemas cuando escasea la colaboración y se mantienen actitudes inadecuadas.


Permitan a este cronista, aunque sea en los últimos párrafos, que haga un desdoblamiento de personalidad, que deje de ser cronista y escriba en calidad de responsable de la organización del viaje. Salvo algún pequeño malentendido propio de una edad a la que sólo los estúpidos se atreverían a  pedir comportamientos completamente maduros, la actitud de todos ha sido casi perfecta. La mayoría, no sólo no ha creado problemas sino que ha ayudado a evitarlos o a resolverlos. A todos  se lo agradezco de manera sincera.


Capítulo aparte merecen los profesores que tuvieron la generosidad de aceptar mi propuesta de hacer el viaje, Elisabet y David. Jóvenes y con ganas de ser profesores en el más amplio y noble sentido de la palabra, han mantenido el tipo y han sido colaboradores imprescindibles. Para ellos, también, mi gratitud.

 
Día 27 de febrero de 2011
 

Último día en Praga. Ya mañana todo serán recuerdos. El recorrido oficial de nuestros jóvenes viajeros comenzó muy temprano, cuando todavía las calles no estaban puestas o, por lo menos, la tienda suministradora de tickets del tranvía clausurada. "Tras un momentosky"  llegamos a la Plaza de la República donde nos esperaba nuestro guía: David Clunch. Un checo inteligente, que no quería que "nos pelaran" y que nos ha trasmitido el amor por esta bella ciudad.

 

El cansancio se hace notar pesadamente, pero todos somos conscientes que estas últimas horas hay que aprovecharlas intensamente. Así pues, las caras son... digamos extrañas: los ojos denotan agotamiento pero la boca una sonrisa perenne; los pies duelen en demasía, y sin embargo, caminan y caminan y caminan, cuando no bailan, saltan, brincan...

 
Día 26 de febrero de 2011

COMPETENCIAS BÁSICAS Y VIAJES DE ESTUDIOS

Praga, 26 de febreo de 2011

Crónica Urgente de nuestro enviado especial

Antonio Calero

Menos mal que nuestro instituto está tomándose en serio el asunto de las competencias básicas porque algunas de ellas, como estamos comprobando en este viaje a Berlín y Praga, no están adquiridas, ni mucho menos consolidadas.


La urgencia de la crónica, y las condiciones en que se redacta (sueño atrasado, pies doloridos y dolor de alma por la cercana vuelta), nos impide profundizar en el asunto y habremos de limitarnos a una somera aproximación. Tiempo habrá de hacerlo.


Digamos, primero, que algunos alumnos perdieron oportunidades de relación interpersonal con seres de su agrado (y de sexo opuesto, aunque esto no es relevante) debido a sus dificultades con lenguas distintas a la que les enseñó su madre. Puede que no tengan razón (este cronista, por razones de profesionalidad, no debe tomar partido) pero se les vio llorar por los rincones y lamentar que sus profesores no les hubieran enseñado más y que ellos mismos no hubieran estado más por la labor de profundizar en la lengua de Shakespeare.


Si la cosa estará mal, que la incompetencia afecta también, como no podía ser de otra manera, a los profesores. Concretamente, la incompetencia matemática. Había que verlos en Praga intentar convertir euros en coronas o coronas en euros. Las calculadoras de los móviles echaban humo, las discusiones subían de tono… “no puede ser, 300 coronas no pueden ser veinte euros”. “Pues será que tu ifone no sabe ni dividir”. “Eso es envidia, como tu móvil es del Paleolítico…”. No reproduciremos más frases textuales porque luego dicen que la prensa contribuye al desprestigio del profesorado, pero es que un periodista que se precie se debe a la verdad y sólo a la verdad.


Terminaremos esta crónica de urgencia refiriéndonos a la más polémica de las competencias básicas, la de aprender a aprender. Como observador objetivo de la realidad, este reportero debe afirmar rotundamente que esta competencia es imposible de adquirir, por lo menos si los docentes y los alumnos son estos que ahora viajan por Centroeuropa. Cómo explicar, si no, que se dé una información doce o catorce veces y haya alumnos que no la procesen. O que, tras comunicar al grupo información básica de funcionamiento (hora de salida, excursiones previstas, etc.) algunos pregunten, minutos después, “profesor, ¿a qué hora salimos?”, “¿y hoy dónde vamos?”. Según observamos, los profesores actúan con paciencia infinita, pero algo habrá que hacer si no queremos que algunos acaben en el psiquiátrico.

 
Día 25 de febrero de 2011
 

La mañana comenzó con nervios y carreras: debíamos ordenar la vestimenta en maletas, que parecían más pequeñas que nunca, para salir de las habitaciones camino a Dresde. Habitaciones que durante dos días, en alguno de los casos vislumbrados, eran auténticas leoneras. Por ello, no fue extraño que carteras que inicialmente se daban por perdidas aparecieran en la maleta del compañero.


Tras viajar, en un profundo sueño colectivo, por las famosas autovías alemanas (es verdad... confirmado... no tienen límite de velocidad) llegamos a Dresde, capital de Sajonia. Con cierta admiración por su arquitectura, nuestros jóvenes viajeros han podido caminar por una ciudad que fue enteramente destruida durante la Segunda Guerra Mundial tras sufrir un intenso y feroz bombardeo de dieciséis horas consecutivas ¿Por cierto? Caminar, tanto por sus calles como por sus fuentes y estanques, convertidos en divertidas pistas de patinaje.


Al coger de nuevo el autobús en la tarde, un grito enfervorecido asustó al conductor, que atónico no llegaba a comprender cómo treinta y tantas personas chillaban al ver la nieve en la plenitud que nos permitía ver nuestra vista.


Y se llegó a Praga, ya en la República Checa. Buen hotel y, por lo pronto, clima más benigno o... ¿será que nos estamos aclimatando? A este ritmo... ¡Qué sofocos vamos a pasar en Málaga!.

 
Día 24 de febrero de 2011
EL FRÍO COMO EXPERIENCIA CUASI RELIGIOSA
Berlín, 24 de febreo de 20011

Crónica Urgente de nuestro enviado especial

Antonio Calero

Cuando en un alarde de previsión uno, durante los días previos a un viaje, consulta las páginas meteorológicas y comprueba que en el destino elegido  las temperaturas  oscilan entre los 3 y los 12 bajo cero piensa que tiene que llevar ropa de abrigo. Si además el viaje es con alumnos, se siente la obligación de hacer comprender a los chicos que en su equipaje no  deben de faltar los jerseys, los guantes  y las bufandas.


Los días previos se comenta entre sonrisas. Qué frío vamos a pasar, ji ji, ja ja. El frío parece algo abstracto, casi exótico, ¿divertido?, para individuos habituados al clima de Málaga.


El primer contacto con la fría realidad es en el aeropuerto de Berlín. El guía, Daniel, un alemán  que habla español con acento mejicano, nos dice, en un alarde de hospitalidad, que hemos traído el sol desde nuestra tierra. Pero el sol no es el mismo, este no calienta. Quedan en entredicho, pues, las teorías que dicen que hay un único Sol. En los pocos   minutos que tardamos en decidir la ruta a seguir, todos nos colocamos las bufandas, los gorros y los guantes. A los pocos minutos, nos refugiamos en el autobús que, artificialmente, mantiene una temperatura más soportable.


Después de esta experiencia inicial, todos tomamos medidas drásticas. Nos blindamos, literalmente, incorporando a nuestros cuerpos cuantas prendas nos fue posible incorporar. Los cuerpos quedaron deformados por las capas textiles acumuladas.


¿Significa que hemos dejado de tener frío? No, hemos sobrevivido, que no es poco. Y la supervivencia nos ha permitido patear Berlín y disfrutar de la Puerta de Brandemburgo, de noche y de día, de la avenida Unter den Linden, por la que en tiempos desfilaron los ejércitos victoriosos de Bismarck y las disciplinadas y asesinas huestes de Hitler, y de las maravillas del Museo de Pérgamo.

 
Día 23 de febrero de 2011

Durante el día de hoy, según el itinerario previsto, los alumnos/as de 2º de Bachillerato han visitado: Reichtag, Puerta de Brandeburgo, Monumento al holocausto, Topografía del Terror, Muro de Berlín, etc.

Para mañana tienen previsto visitar: Museo de Bérgamo, Alexanderplatz, Barrio de San Nicolás, etc.

Por las fotografías parece que están pasando algo de frío, pero se puede comprobar que tienen buen aspecto.
         
 
 

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